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Descentralización en Chile

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martes, 15 noviembre 2016 - 1:16 pm

La «Descentralización» como demanda de un Chile que está cambiando

Se suele afirmar que la sociedad chilena se encuentra en una profunda crisis, expresada en el desprestigio que afecta al sistema político, a los partidos y a los políticos, a las empresas y a los empresarios, nuestra economía no crece como quisiéramos, las instituciones generan desconfianza en las personas, lo que en definitiva hace que el futuro inmediato sea incierto y amenazante. También se dice que sufrimos una crisis de las elites.
Frente a esa mirada sombría, surge otra más amplia y que incorpora al análisis de la situación actual el desarrollo que ha experimentado nuestra sociedad, gestada en las últimas décadas. Hemos reducido la pobreza a un 11 %, nuestra clase media es gran parte de nuestra sociedad, satisfechas las necesidades básicas, ha alcanzado mejores condiciones materiales, en términos de vivienda, movilización y sistemas de comunicación, nunca como ahora había sido tan alto el porcentaje de la cohorte de jóvenes que accede a la educación superior, incluyendo universidades, institutos profesionales y centro de formación técnica, aspiramos a mejores condiciones de salud, incluyendo el acceso a especialidades y buenos establecimiento radicados en nuestros entornos y no sólo en las ciudades más grandes. Los sistemas de comunicación y medios de comunicación social con que contamos permiten que todos los ciudadanos estemos informados, en mayor o menor medida, de los problemas que nos afectan y las decisiones que se adoptan, o no adoptan, en el intento de solucionarlos.
La disponibilidad de mayor información permite tener mayor claridad acerca de las medidas que debieran tomarse, lo cual genera frustración al observar que no se toman, generalmente porque afectan a intereses particulares de todo tipo, en otra palabras, amenazan el statu quo.
En definitiva, Chile se está moviendo, se está reinventando, pero se encuentra con frenos de envergadura. El sistema político representativo no está cumpliendo su función esencial, representar a la comunidad, una comunidad más informada demanda más participación, como lo ha demostrado el conjunto de movimientos sociales de los últimos años. El sistema político tradicional no da el ancho, sigue jugando absorto y a puertas cerradas su juego favorito: la conservación del poder, sin darse cuenta de los cambios y de las demandas de participación más directa, que ha expresado claramente la sociedad.
Una muestra y parte importante de la profunda crisis del sistema político es el sistema unitario centralizado de gobierno, que sirvió para que en el siglo XIX tuviéramos tempranamente un gobierno en forma y ganáramos las dos guerras en que estuvimos envueltos. Hoy es un freno al desarrollo. Todas las autoridades regionales de gobierno son parte del sistema político vigente, puesto que son designadas por las autoridades centrales, con consulta a los parlamentarios regionales, de manera que todos, ejecutivo y legislativo, contribuyan a mantener el poder y la coalición que gobierna no lo pierda.
Necesitamos elegir a las autoridades regionales, para que no se incorporen al juego de mantener el poder centralizado, y se dediquen a diseñar nuestro desarrollo, de cara y con real participación de la ciudadanía regional.
Por: Mario Maturana Claro