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El fenómeno NINI

viernes, 03 febrero 2017 - 9:38 am

El fenómeno NINI y la maternidad adolescente

En nuestro país, según datos del INE, hay 4.272.767 jóvenes entre 15 y 29 años, quienes mayoritariamente viven en zonas urbanas. De ellos 485.000, es decir, el 11% ni estudia ni trabaja. De ese grupo un 87% son mujeres. El llamado fenómeno NINI revela una fuerte desigualdad de género y socioeconómica, porque efectivamente está concentrado en mujeres y en los segmentos de menores ingresos y de más baja escolaridad.
El ciclo de vida habitual consiste en invertir en educación formal en las etapas de la niñez, la adolescencia y la juventud, para luego insertarse en el mercado laembarazo adolescente colegiala abortoboral, utilizando las competencias y habilidades adquiridas. Cuando se interrumpe este ciclo, resulta difícil retomarlo y esto es especialmente así para las mujeres.
Entre  las jóvenes que son madres, el fenómeno de los NINI es, por lo tanto, severo. Por ejemplo, el 68,7% de las madres que tienen 19 años no estudia ni trabaja, frente a un 28,3% de las que no lo son
 
Más allá del mal posicionamiento chileno frente a los países desarrollados, hay otros dos aspectos que revelan la gravedad que tiene el embarazo adolescente en nuestro país. Primero, la estabilidad que ha mostrado en los últimos años. Segundo, la fuerte desigualdad que oculta.
Algunas cifras: en el caso del quintil 1 (el menos favorecido de la población), el porcentaje de  niñas de 19 años que es madre se sitúa en torno al 28%; de ellas más de una de cada cuatro tiene más de un hijo. En cambio en el quinto quintil (20% más favorecido de la distribución de ingresos) solamente 3,4% de las jóvenes es madre, siendo muy excepcionales las que tienen dos o más hijos (Casen 2011).
¿Es que las jóvenes vulnerables desean más tener hijos que las acomodadas? ¿O no les estamos dando todas las oportunidades?  En efecto, algunos sostienen que el tener hijos e hijas a esta edad obedece a una decisión planificada. Según este argumento las niñas vulnerables, frente a la falta de proyecto de vida, abrazarían la maternidad buscando identidad. Pero el análisis de los datos muestra realidades distintas, que no permiten generalizaciones ni miradas simplificadoras.
Si bien el tener hijos o hijas a temprana edad puede obedecer a una decisión consciente, al menos un 30% de los embarazos en la población de hombres y mujeres jóvenes no es planificado. Y esta cifra asciende a un 42% cuando se considera sólo a las mujeres jóvenes, según datos de las encuestas de la Juventud del Injuv.
La iniciación sexual cada vez más temprana (a los 16,7 años promedio) se reconoce como un factor de riesgo, y es más acentuada en los segmentos socioeconómicos D y E. También lo es el que sólo uno/a de cada dos jóvenes haya usado métodos anticonceptivos en su primera relación. Pero tampoco se puede desconocer que, en contextos de vulnerabilidad y de desigualdad, la violencia sexual es la causante de gran parte de los embarazos en menores de 15 años.
La Encuesta Voz de Mujer muestra, en otro orden, que aquellas mujeres de entre 19 y 40 años que fueron madres tempranamente (antes de los 20 años) alcanzaron menores niveles educacionales que las que fueron madres más tarde o no lo fueron. Es decir, los embarazos a temprana edad disminuyen las posibilidades de que las jóvenes continúen educándose, y la falta de educación las expone a tener trabajos informales, mal remunerados y/o a no tener acceso a la fuerza laboral. Esta situación perpetúa el ciclo vicioso de la pobreza, la inequidad y la falta de oportunidades (ComunidadMujer, 2011b).
Por lo tanto, actuar en pos de la prevención efectiva del embarazo adolescente -sobre todo entre las más pobres- o, dado el caso, motivar una mayor adquisición de capital humano e inserción laboral entre las madres jóvenes, podría contribuir a evitar que muchas mujeres entren en el círculo vicioso de la pobreza. En ese sentido, ampliar la oferta de cuidado infantil, a través del aumento en la cobertura de las salas cunas y jardines infantiles públicos a nivel nacional, y de la capacitación a 150 mil jóvenes -como se propone el Programa Más Capaz del Sence para los próximos cuatro años- va en la dirección correcta. Aunque no es todo lo que se puede hacer, si se considera que para grandes problemas se requieren soluciones integrales e intersectoriales.
Por:  Alejandra Sepúlveda,
Directora Ejecutiva de Comunidad Mujer