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La primera vez!

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miércoles, 14 diciembre 2016 - 9:25 am

Alongar la virginidad no es demasiado aconsejable. Palabra de Ciencia. Una investigación de la Universidad de Indiana, dirigida por la psicóloga Amanda N. Gesselman, sugiere que la inexperiencia sexual puede suponer un lastre en las relaciones que empiezan. El problema se agudiza con la edad. «Si el debut sexual se retrasa y uno llega a adulto sin la pericia suficiente en la cama cualquier viso de relación romántica normalmente se desvanece».

De acuerdo con el análisis de Gesselman, la virginidad una vez pasada la juventud asombra a los posibles pretendientes y les hace alejarse, por lo que cada vez les resulta más complicado encontrar candidatos en su misma situación. El sambenito cala tan fuerte en aquellos que «se dejaron pasar el arroz», que se convierte en una vergüenza muy difícil de soportar. Para colmo, los propios afectados suelen tener una pésima percepción de sí mismos. Hay personas que para superarlo deciden debutar con cualquiera, aunque sea indeseable, o en algún prostíbulo.
Históricamente, la virginidad se ha encumbrado, pero el guión ahora es diferente. Si hace unos años ser casto era símbolo de pureza, en la actualidad se interpreta como un estigma o un estado inusual. El ejemplo más cercano lo tenemos en programas como ‘Mujeres y Hombres y Viceversa’ donde las concursantes que no han debutado sexualmente son sometidas a un exhaustivo interrogatorio por parte de sus compañeros.
La psicóloga Elena Crespi entiende que el coito temprano se ha convertido en la última imposición social y la presión empieza a ser abrumadora. «Ante tal panorama, son muchos los jóvenes que se precipitan a la vida sexual, más que por deseo, por miedo al rechazo o a la burla de sus amigos más precoces». En el consultorio digitalCrespi recibe numerosos testimonios de adolescentes que cuentan que han perdido la virginidad con cualquiera o que están viviendo sus primeras relaciones sexuales sin plantearse si realmente desean tener sexo con esa persona. «Simplemente porque les hacía un poco de gracia y así poder decir con alivio que ya lo han hecho. No saben que al dar este paso sin tener en cuenta qué quieren están menospreciándose a sí mismos y cayendo en manipulaciones sociales», explica.
Nadie necesita un manual para iniciarse en estas lides, pero todos estos hechos indican que el pánico que provoca esa primera vez es una preocupación recurrente que ni siquiera cura la edad. Más bien al contrario. Con las siguientes pautas, Crespi incorpora en todo este embrollo de miedos, complejos y deseos una palabra: naturalidad.

  • 14766339789072Lo normal es iniciarse de un modo natural, sin prejuicios y como parte de un proceso biológico y vital. Habría que olvidarse de juzgar y, peor aún, venerar a la mujer por virgen o por promiscua.
  • La experiencia no significa siempre sabiduría, sino más bien el nombre que damos a nuestros errores. Muchos jóvenes se lanzan a experiencias diferentes y luego se presentan como puros zotes porque no han hecho un aprendizaje real.
  • Que la presión no nos haga perder la capacidad de valorar quién nos aporta felicidad o si esas personas que vamos sumando a nuestra colección de experiencias son realmente las que deseamos para un proyecto vital en pareja. ¿Son lo que nos gustaría en los demás aspectos de nuestra vida?
  • No olvidar que precipitarse a perder la virginidad por considerarla un elemento negativo en nuestro curriculum vital implica un riesgo grave para nuestra salud física, si no tomamos las medidas de prevención adecuadas, y también para nuestra autoestima. El riesgo de fracaso en ese proyecto de vida es muy alto. «Sería importante dotar a los adolescentes de las herramientas necesarias para potenciar su capacidad de pensar, valorar y ser consecuente».
  • Es importante estrenarse con alguien a quien se desea y con quien haya complicidad. No valen excusas del tipo «porque le gusto», «me lo ha pedido» o «no tengo a nadie mejor y se me pasa el tiempo».
  • En esa primera vez habrá nervios e inseguridad, pero lo que no está permitido es poner expectativas muy altas y estándares propios de la comedia romántica.
  • Y si realmente alguien cree que dejó pasar el arroz, la pareja deberá comprender que habrá miles de motivos. Si condiciona este estado, es más por el estigma social. Una primera vez en toda la vida implica lo mismo que una primera vez con una nueva persona: nervios, expectativas, complejos, deseo… Es importante matizar de nuevo y reafirmar que coleccionar aventuras no suma sabiduría ni te hace más hábil. «No es mejor amante quien ha tenido mucho sexo, sino quien se conoce a sí mismo, aprende o tiene ganas de aprender de la experiencia».

Por: MARIAN BENITO

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